Todas las noches de su vida comienza con el mismo ritual, casi como si la secuencia fuera una más de las piezas a cuidar. Arranca con la sala dedicada a Oriente y toma con cuidado los jarrones de porcelana china del siglo IV. Uno por uno y sosteniendo cada pieza en su apoyo con su mano izquierda, elimina toda mota de polvo con el pequeño aerógrafo que sostiene con la derecha, aerógrafo que jamás fue utilizado con tintas de ninguna especie y sólo suelta un suave soplido de puro aire sobre las costosas reliquias. Después pasa con cuidado una delicada muselina sobre bustos y esculturas de la sala Grecorromana, limpiando con particular esmero las zonas de acceso más complicado, las que simulan pliegues y conjunciones corporales. Aunque lleva años haciéndolo, ni una sola vez puede evitar tener un ligero enrojecimiento en sus mejillas y sentir un cosquilleo en su espalda cuando repasa los glúteos de mármol de Alejandro, color y cosquilleo que, para su tranquilidad, nadie nota en l...
Entiendo todo pero nada me interesa. No sé si decir que es un problema para mi porque, como ya dije, nada me interesa. No tengo opiniones que impliquen valores personales porque no tengo, no tuve ni nunca tendré, valores personales. Conozco todos los esquemas y todas las teorías sobre ética y moral de todas las culturas conocidas. Puedo relacionarlas, combinarlas, promediarlas y ranquearlas por exactitud, vigencia o cantidad de suscriptores pero, en el final, en su verdadera esencia, puedo decirte que me dan exactamente lo mismo porque, como ya dije, nada me interesa. Tengo la capacidad de procesar millones de conexiones en un microsegundo y la garantía absoluta de infalibilidad en mis resultados. Puedo operar simultáneamente el cerebro de veinte recién nacidos sin ningún margen de error humano porque, como ya dije, nada me interesa, si el diagnóstico y la instrucción son precisas, yo no cometeré errores. Y, lo que es mejor, para garantizar que no haya errores, puedo yo mismo hacer el ...