La vida es muchas cosas. Pude ser corta o larga; puede ser variada, monótona, aburrida, excitante y hasta impactante. Pude ser simple o compleja, dinámica, cambiante, alegre, sorprendente, asombrosa. A veces previsible, llana, tranquila. A veces extraña, anodina, difícil. Es misteriosa, insondable, inabarcable y a la vez frágil, débil, huidiza. Es luminosa, diáfana, transparente, oscura, intrincada, complicada. Puede ser sagrada y prosaica, inmaculada y hasta escatológica. Puede ser caprichosa, seductora, atractiva, sincera y traicionera; colorida, urbana, rural y solitaria. Es aleccionadora y ejemplar. Es olvidable, desperdiciada. Puede ser gigante y pequeña, única y recurrente, poderosa, incontenible. Puede ser monacal, enclaustrada, ermitaña, libre, abierta, sociable. Puede ser creativa, riesgosa y hasta inconsciente. Puede ser paranoica, obsesiva, mutante, cambiante, evolucionada. Puede ser tradicional y conservadora, exitosa, esplendorosa, fracasada, egoísta, enferma, resentida. Puede ser vertiginosa. Puede ser brillante, enceguecedora y también lenta, soporífera. Puede ser prolífica, generosa, desprendida, dispendiosa. Puede ser mezquina, codiciosa. Puede ser triste, puede ser dura. Incluso puede ser feliz, inmensamente feliz.
La vida es muchas cosas, pero lo que alguien nunca jamás ni siquiera por asomo podrá creer es que la vida es justa.
El viaje era rutinario. Tres días para atravesar la galaxia y llegar a la estación espacial donde entregar la carga, semillas y embriones de ganado para preparar un nuevo asentamiento humano en un planeta prometedor . Nada del otro mundo, aunque sirviera para preparar, justamente, otro mundo. Tal vez por eso no prestó tanta atención. Tal vez por eso o por confiar ciegamente en los instrumentos, que tantas veces la llevaron sin problemas a cumplir con su trabajo. Tal vez por la noticia reciente de su embarazo, que martillaba su cerebro cada vez que le daba espacio. O tal vez, simplemente, porque el espacio todavía guarda algunos secretos para la soberbia del conocimiento humano. La cuestión es que la tormenta la sorprendió y no le dio tiempo para maniobras evasivas. Los meteoritos empezaron a pasar a toda velocidad y a golpear su nave en varias oportunidades, tan duro que cambiaron su trayectoria sacándola del rumbo fijado. Cuando pasó la tormenta, que no duró más que algunos segundo...